|
Orlando como todo artista auténtico tiene un volcán, un fuego interior que
lo consume y cuando pinta está en erupción, dominado por la emoción y el
delirio, su pincel se convierte en su sexto dedo y deja la huella de su ansia
estética y el dolor milenario de sus antepasados ya que Arias
afortunadamente tiene flechas en su sangre como la mayoría de América la
cual dispara en su silencio, triste no amargo contra el paisaje que un día le
arrancaran a su raza.
Advino en el meridiano de Bolivia Potosí, en 1954 de pocos meses se
trasladó su familia a Cochabamba, ya en sus primeros años de infancia
descubre su afición por el dibujo cualidades congénitas que demuestra,
luego escoge a la más sabia de las maestras, la vida y en su camino difícil
de autodidacta, lleno de ensueños y pesadillas empieza a mostrar sus
trabajos con éxito, expone en varias galerías, en diferentes ciudades de su
país, además en Colombia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Estados Unidos,
España, Italia, Francia, Bélgica, Austria, Portugal, recibiendo galardones y
acogido por la prensa y la crítica como un destacado artista.
|
|